jueves, 31 de enero de 2013

RASMUSSEN: "HE HECHO TRAMPAS Y HE MENTIDO"

Pedro Poza Maupain (Especial para EL MUNDO)

EPO, hormona de crecimiento, insulina, cortisona, transfusiones de sangre… Después de años de expresar su inocencia, el ciclista danés Michael Rasmussen, el maillot amarillo expulsado del Tour de Francia de 2007, el primero que ganó Alberto Contador, ha confesado por fin que se dopó a conciencia entre 1998 y la primavera de 2010.
"He hecho trampas y he mentido, pero estoy dispuesto a reparar el daño y cumplir mi castigo. Estoy contento por no tener que seguir mintiéndoos como hice a lo largo de todo este tiempo", ha declarado Rasmussen en una conferencia de prensa relámpago celebrada en la sede de su actual equipo, Christina Watches Onfone, en Herning, en el oeste de Dinamarca.
Tan delgado y rapado como siempre, vestido con camisa blanca y chaqueta gris, Rasmussen, de 38 años, no aceptó preguntas y anunció que se retira de la práctica activa del ciclismo con efectos inmediatos. Sus palabras implican que empleó sustancias prohibidas cuando se proclamó campeón del mundo de moutain bike en 1999; cuando corrió en el CSC de Bjarne Riis en 2002; cuando fue el mejor escalador del Tour de Francia en 2005 y 2006; y cuando fue expulsado de esta misma carrera en 2007.
Aquel año, Rasmussen parecía tener garantizada la victoria final tras doblegar a Contador en el Col D’Aubisque, pero esa misma noche su propio equipo, el holandés Rabobank, decidió echarlo de la competición por haber mentido respecto a su paradero (whereabouts) en los meses anteriores al Tour. Había estado entrenando en Italia, en las Dolomitas, y no en México, como había anunciado, probablemente para evitar controles antidopaje.
En la conferencia de prensa, Rasmussen ha revelado que está colaborando ya con la WADA (Agencia Mundial Antidopaje), así como con las autoridades antidopaje de Dinamarca, Estados Unidos y Holanda. “Ahora mismo no puedo revelar el contenido de mis conversaciones con estas organizaciones porque tengo un acuerdo de confidencialidad con ellas, así que todos los detalles saldrán a la luz más adelante”, ha explicado.
Antes de que hablase Rasmussen, intervino un muy emocionado Claus Hembo, director y copropietario del Christina Watches. De sus palabras se deduce que el ciclista danés está dispuesto a dar a la WADA y al resto de autoridades todos los nombres que haga falta. "Les está contando todo. Hay que acabar con un sistema enfermo y con la ley del silencio", proclamó Hembo, que apuntó también que el dopaje es todavía práctica común en el ciclismo. "¿Delación? No, más bien una operación necesaria para un paciente muy enfermo", añadió.
Las confesiones de Rasmussen pueden resultar muy problemáticas tanto para el Rabobank como para Bjarne Riis, propietario y director del Saxo Bank, en cuyas filas milita actualmente Alberto Contador. Rasmussen, que ha denunciado al Rabobank por despido improcedente, había declarado anteriormente que sus jefes sabían que estaba en Italia y no en México. Recientemente, otro de sus ex ciclistas, el holandés Thomas Dekker, afirmó que la práctica del dopaje en el equipo estaba permitida y era habitual.
Para Riis, cada vez más presionado por los medios daneses, e incluso por su Federación, especialmente después de que el estadounidense Tyler Hamilton manifestase que animaba a sus corredores a que se dopasen, la admisión de Rasmussen de que tomó sustancias prohibidas durante su etapa en el CSC supone otro duro golpe a su cuestionada reputación, algo que puede tener graves consecuencias de cara a sus patrocinadores.

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