martes, 12 de febrero de 2013

"REY" LIGETY


EFE

Ted Ligety, de 28 años, ganó el oro en la supercombinada mundialista con una ventaja de 1”15 sobre Ivica Kostelic y de 1”17 sobre el austríaco Romed Baumann. El esquiador de Salt Lake ya había sido el mejor en el super-G del pasado miércoles y el viernes parte como uno de los favoritos en el gigante, disciplina en la que defiende título.
Campeón olímpico de la combinada en 2006, Ligety cimentó su victoria en un más que buen descenso, en el que acabó sexto justo detrás de los especialistas en la pista Planai con nieve muy dura. Demostró que se encuentra en el mejor momento de forma de su carrera y su versatilidad le dio ayer el premio de la medalla de oro. Prueba de ello es que nunca antes había ganado un super-G ni una supercombinada en Copa del Mundo.
Sabedor de su buen estado de forma, Ligety arriesgó, No le importó que la Planai estuviese como un espejo, con nieve en unas condiciones que exigían ciertas precauciones. El esquiador de Salt Lake City explicó tras bajar del podio que “tras un descenso muy bueno decidí arriesgarme en el slalom. Sabía que tenía mis opciones y arriesgé pero con inteligencia. Para lo difícil que estaba la pista no me resultó demasiado complicado. Estoy acostumbrado y he asimilado una rutina a lo largo de nueve años en la elite; soporto bien la presión y este Mundial está resultando de lo más excitante y divertido para mí”.
Y prometió más diversión para la Copa del Mundo. El resultado de esta supercombinada le ha dado una mayor confianza y asegura que “mi slalom no era del todo satisfactorio en las últimas temporadas pero lo de hoy me motiva para seguir trabajando duro y mejorar mi nivel en esta especialidad”. Y de cara al gigante del viernes su consigna está clara: “No habrá más táctica que salir a por todas”, dijo.
Ivica Kostelic partía como favorito tras ganar la combinada de Kitzbuhel por cuarta vez poco antes de este Mundial. Pero el croata se mostró demasiado conservador en el slalom. “No he tenido un buen ritmo ni en el descenso ni en el slalom y las sensaciones han sido malas; no he esquiado bien. La verdad es que no esperaba verme en el podio”, admitió.
El bronce de Baumann fue acogido como una liberación por los aficionados austríacos, que hasta ayer sólo habían visto a una compatriota en el podio en la persona de Nicole Hosp (bronce en la supercombinada). El austríaco se quedó a dos centésimas de la plata de Kostelic y reconoció que “tenía demasiada presión sobre mí. Pero también sabía que tenía que ser lo más agresivo posible y en la parte final lo di todo; los gritos de los aficionados me empujaron”.
Aksel Lund Svindal, que había acabado segundo en el descenso tras Baumann, se saltó una puerta en el slalom, lo mismo que el italiano Innerhofer, tercero en la prueba de velocidad. Svindal, oro en el descenso del sábado, alegó que había esquiado con un tirón muscular que le impidió ser más agresivo. “He cometido el típico error de slalom; son cosas que pasan”, se excusó.
El francés Alexis Pinturault, que partía como favorito, lo bordó en el slalom logrando el mejor tiempo pero firmó un descenso desastroso y al final acabó sexto. El español Paul de la Cuesta finalizó en la 18ª plaza.

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