jueves, 21 de marzo de 2013

"A CIEN POR HORA ES MEJOR NO PENSAR EN NADA"

Marta Aparicio
La Razón.es

Aunque nació en Chile (14-10-1981), Carolina Ruiz ha crecido descendiendo las montañas de Sierra Nevada y eso le ha convertido en la primera española que gana una prueba de la Copa del Mundo de esquí. Ahora, con la temporada acabada y la vista puesta en la cita olímpica de Sochi en 2014, la esquiadora echa la vista atrás y analiza, en exclusiva para LA RAZÓN, sus miedos, sus logros y su trayectoria.
–¿Cómo ha cambiado su vida después de ganar el descenso de Meribel?
–Sigue todo igual, aunque ahora todo el mundo me presta más atención. El triunfo me ha dado alas en lo profesional y he cumplido un sueño.

–¿Cómo recuerda ese día?
–Me levanté contenta porque hacía sol y el circuito de Meribel es uno de mis favoritos. Me sentí bien y afronté la carrera como una más, pero el resultado fue increíble. Fue un día muy emotivo.

–¿Tiene algún ritual especial antes de cada carrera?
–Me gusta levantarme una hora y media antes de salir hacia la pista para desayunar tranquilamente y calentar en la habitación.

–¿Cuáles son sus puntos fuertes como esquiadora?
–Soy buena técnicamente y, además, muy constante y trabajadora. La experiencia también me ha enseñado a tener paciencia y a saber esperar mi momento.

–Su primer podio fue en 2000 y el segundo ha tardado trece años en llegar. ¿Cree que ha tardado mucho en explotar?
–¡Mejor tarde que nunca! No lo considero un problema; es más, creo que el primer podio llegó demasiado pronto. En España los esquiadores siempre hemos explotado más tarde y ahora se ha retrasado mucho la edad en el deporte. Las esquiadoras podemos estar en activo hasta los 35 años.

–¿Pensó en la retirada en algún momento?
–Sí. Hace dos años estuve a punto de colgar los esquís. Estaba estancada, necesitaba algo más y no terminaba de cuajar. Casi tiro la toalla, pero empezamos a trabajar de otra manera y a buscar recursos nuevos y siento que ha merecido la pena. Ahora he encontrado el camino y he aprendido a disfrutar de este deporte.

–¿Siempre tuvo claro que se quería dedicar al esquí?
–De pequeña quería ser portera de fútbol, pero creo que era por los dibujos de «Oliver y Benji». La medicina también me gustaba mucho, pero me dí cuenta de que mi sueño era esquiar.

–¿Quiénes son sus referentes?
–He competido y entrenado con María José Rienda, por lo que, además de un referente, la considero una compañera.

–¿Qué se piensa mientras desciende a más de cien kilómetros por hora?
–No piensas mucho. Estás concentrada y focalizas toda la atención en la pista, así que es mejor no pensar en nada.

–Cuando no hay competición, ¿cómo es un día normal en su vida?
–Descanso poco porque cuando no compito estoy entrenando. Pero en mi tiempo libre me gusta estar con mi familia, mis amigos, ir al cine, de compras y salir a cenar. ¡Lo normal!

–¿Cuál es su disciplina favorita?
–El Súper Gigante y el Descenso son las pruebas que más me gustan, pero entre ellas no sabría con cuál quedarme. Cada una tiene lo suyo, son bonitas y complicadas a la vez.

–¿Sigue siendo la falta de medios la asignatura pendiente de los españoles?
–Es un cúmulo de cosas... La falta de medios no ayuda, pero no le podemos echar la culpa sólo a eso. En España no tenemos cultura de montaña y el esquí no es precisamente el deporte nacional.

–Su victoria quizá abra un poco el camino...
–Ójala. Espero que haya servido para que los esquiadores más jóvenes no pierdan la esperanza y vean que sí es posible triunfar.

«Gajes del oficio»

Una fisura en una vértebra ha sido la culpable de que Carolina no haya terminado la temporada por todo lo alto. «Una faena... ¡pero son gajes del oficio!», comentó. Se cayó mientras entrenaba antes de poner rumbo a la última prueba de la Copa del Mundo y prefirió no arriesgar. Fruto de este imprevisto, la española tuvo que poner fin a la temporada y no pudo lanzarse el pasado fin de semana a la pista de la estación suiza de Lenzerheide. Tampoco pudieron hacerlo el resto de esquiadores, que vieron suspendida la jornada final debido a la espesa niebla que cubría las montañas alpinas. «Al final ha sido un alivio para mí porque nadie ha escalado posiciones», afirma Carolina, que ha terminado el campeonato en 63ª posición. La eslovena Tina Maze y el austríaco Marcel Hirscher se coronaron en la disciplina alpina.

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