lunes, 25 de marzo de 2013

CAROLINA RUIZ CASTILLO: "ESQUIAR YA NO ES EXCLUSIVO DE LAS CLASES ALTAS"

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Chilena de nacimiento pero granadina de corazón, Carolina Ruiz Castillo (Osorno, Chile, 14 de octubre de 1981) lleva más de quince años compitiendo en la élite mundial del esquí alpino. Su carrera, como la de la mayoría de esquiadores, ha sido una montaña rusa de resultados y emociones. En estas condiciones, sustantivos como constancia y superación se convierten en aliados imprescindibles para empujar el vagón de la ilusión hasta la cima de un nuevo pico desde el que lanzarse a toda velocidad en busca del éxito. Éxito que se convirtió en hazaña cuando, hace poco más de un mes, nuestra protagonista se convirtió en la primera mujer española capaz de imponerse en una prueba de la Copa del Mundo de descenso.

Gracias a tu padre llevas el esquí en la sangre. Si a esto le añadimos el hecho de vivir en Sierra Nevada, ¿tenías que ser esquiadora sí o sí, no?
Sí, la verdad es que empezar a esquiar fue bastante fácil para mí. De hecho, todas las tardes después del colegio mi juego favorito era ir a esquiar. Lo cierto es que fue bastante natural para mí empezar en este mundo.

A pesar de que muchos jóvenes tienen contacto con el esquí, son pocos los que llegan a competir. ¿España cuenta con las infraestructuras y con la organización necesaria para la formación de los esquiadores más pequeños?
Bueno, contamos con una estructura normal y positiva. El problema es que estamos un poco lejos de la organización de los países que tienen el esquí como deporte nacional. Esto marca la diferencia en cuanto a los deportistas que llegan al máximo nivel. Además, en España hay menos tradición de competición, porque hay mucha gente que practica este deporte como hobby pero que nunca compite. En este sentido, estamos muy lejos de países como Austria, Suiza o Italia. También influye que el esquí en España es un deporte accesible para gente de clase social media o alta, puesto que el número de estaciones es pequeño. En cambio, cada pueblo austriaco cuenta con una pequeña estación.

Nada de esto podía frenarte y pronto empezaron a llegar los triunfos a nivel nacional. ¿Cuándo te das cuenta de que el esquí podía ser algo más que una afición?
A los 12 años me fui de casa porque la Federación Española hizo un programa para un grupo de jóvenes, algo así como una especie de equipo promesas. Estuvimos tres años en un colegio español pero en Francia, en San Estanislao de Cosca. Gracias a esto podíamos estudiar y esquiar todos los días, además de competir en las carreras que teníamos cerca. Fue entonces cuando el esquí pasó de ser un juego a algo un poco más serio. A los 15 años entré en el equipo nacional y empecé a competir en pruebas de la Copa de Europa. En ese momento ya di al deporte la prioridad por encima de otras cosas.

A pesar de que ya disputabas pruebas de prestigio con el equipo absoluto, todavía eras una adolescente. ¿Cómo sobrellevaba alguien tan joven la presión de competir al máximo nivel?
Al principio ves todo como un sueño, pero poco a poco los resultados de las carreras te van dando confianza y empiezas a ser consciente de lo que te está pasando. Hay momentos en los que tienes que tomar decisiones, pero si tienes claro qué es lo que te gusta lo das todo por ello. Todo sigue su camino y, cuando te das cuenta, ya estás competiendo al máximo nivel.

Tus primeros años de formación coincidieron con los triunfos de Blanca Fernández Ochoa y durante esta primera etapa en la élite viviste de cerca los logros de María José Rienda. ¿Qué significan estos dos nombres para ti?
Las victorias de Blanca me pillaron muy pequeña, pero sí que sabía que era una esquiadora que estaba entre las mejores del mundo y que algún día quería ser como ella. De los triunfos de María José sí que fui testigo y fueron muy importantes para mí, porque me sirvieron para ver que el trabajo y el esfuerzo de mi compañera de equipo eran el camino para alcanzar el éxito.


Eslalon, gigante, descenso, super gigante… Para los no expertos, ¿puedes explicar en qué consiste cada especialidad?
Hay cuatro modalidades en el esquí alpino y las dividimos en dos grupos, las pruebas técnicas y las de velocidad. Las técnicas son el eslalon y el gigante, aquellas en las que hay más curvas pero vas a menos velocidad. Por el contrario, el descenso y el super gigante tienen menos curvas pero se va a una velocidad mucho mayor, a unos 110 km/h de media.

Hablabas al comienzo de una visión elitista del esquí. Por tanto, ¿es cierto el mito de que este deporte es para gente adinerada?
Hoy en día no es solo para gente con dinero, porque hay muchas más posibilidades para la clase media gracias a la facilidad de transporte. Ahora puedes ir a esquiar un día, pero antes casi era obligatorio ir al menos una semana. Pero sí, esquiar requiere un fuerte gasto económico porque hay que pagar los fortaits o el material, no es como ir a la piscina que pagas la entrada y punto. En otros países sí que es más accesible el subir a esquiar, puesto que cada pueblo tiene su estación y no hay que desplazarse.

Las lesiones y las decepciones suelen ser frecuentes en los esquiadores. ¿Qué borrarías de tu carrera deportiva?
No borraría absolutamente nada. Todo lo que he vivido me ha servido para llegar hasta donde estoy. Quizá sin esos malos momentos no habría encontrado la fuerza para seguir adelante y llegar a mi nivel actual. Hay épocas en las que desearías hacer otra cosa, pero el mundo no puede ser siempre bonito. Fuera de la competición también ocurre lo mismo.

En esos momentos difíciles, ¿de dónde sacas la motivación para continuar?
La motivación más grande que hay cuando las cosas van mal es sentir que todavía no has dado todo, que no has llegado a tu límite. Cuando hago las cosas me gusta hacerlas bien, me concentro al máximo en ellas y no me rindo. En esos momentos complicados te entran dudas y te preguntas si realmente quieres hacer esto, pero al final la paciencia me ha dado la razón, porque se ha visto que podía dar un poco más.

Esta paciencia, entre otras cosas, te ha llevado a disputar tres Juegos Olímpicos. ¿Es tan diferente como dicen competir en unos JJOO?
Es diferente porque la magnitud del evento no es comparable a la de ninguna otra carrera. Para cualquier deportista de cualquier disciplina llegar a participar en unos Juegos es lo máximo y pelear por una medalla ya es la leche. Pero es distinto en el significado de la carrera, no en la competición. Al fin y al cabo, no deja de ser una prueba como todas las demás.

Volviendo al presente, acabas de hacer historia al convertirte en la primera mujer española que gana una prueba de la Copa del Mundo de descenso. ¿Qué ha significado esta victoria?
Ha sido maravilloso, un regalo por todos estos años de trabajo que me ha enseñado que no hay que rendirse fácilmente. Llevo toda la vida entrenando para esto y al final ha llegado la recompensa. Ha sido una satisfacción enorme que me ha dado más energía para seguir adelante y repetir este triunfo. También espero que esto sirva para que los pequeños que entrenan en España tengan un referente en el que fijarse y que les de confianza.

 

Todavía tenemos Carolina Ruiz para rato, pero… ¿Esos pequeños vienen pisando fuerte?
Espero que sí. No va a haber un gran campeón en un futuro próximo, pero sí que están llegando chicas jóvenes que todavía tienen mucho camino por recorrer. En España siempre nos toca esperar algunos años para que alguien llegue al máximo nivel, pero yo creo que sí que tendremos alegrías.

Tras esta gran alegría una lesión te apartó de la final de la Copa del Mundo. ¿Cómo va la recuperación?
Al final fue un poco más de lo que esperábamos, porque después de una semana intentando entrenar pensábamos que el problema era en una costilla, pero las pruebas dijeron que se trataba de una vértebra, así que decidimos dejar de forzar. En el momento sí que fue una decepción muy fuerte, porque era la primera vez que llegaba a estas finales dentro de las quince primeras en las dos disciplinas. Lo bueno es que he tenido suerte y la prueba tuvo que suspenderse por el mal tiempo, así que nadie me ha adelantado. Ahora ya toca disfrutar de las vacaciones y recuperar fuerzas para volver al máximo dentro de un mes.

A pesar de este susto final, ¿podemos decir que ha sido una de tus mejores temporadas?
Totalmente. Hay que ser conscientes de que en este deporte las lesiones forman parte de nuestro día a día y tuve suerte de que este percance no me pillara a mitad de temporada. Estoy muy contenta con los resultados que he tenido en las diferentes pruebas y con la clasificación final, así que estoy más motivada que nunca para hacerlo todavía mejor el año que viene.

Año en el que tendremos cita olímpica en Sochi. ¿Te ves con fuerza para llegar hasta allí?
Sí, soy bastante positiva en ese sentido. Será el evento más grande del año y vamos a focalizar la preparación para llegar a tope para esas fechas. Ahora vamos a descansar hasta mayo y luego ya comenzaremos la preparación física y técnica con vistas a alcanzar unos cuartos JJOO.

Desde Depormeet.com tratamos de fomentar la práctica deportiva con el fin de pasar un buen rato y de conocer gente nueva. ¿Qué te parece la iniciativa y cómo podríamos ayudar al esquí?
La iniciativa puede ayudar a que la gente conozca a fondo el esquí. Hay muchos aspectos interesantes que los aficionados no conocen, como la aerodinámica de los trajes, cómo se prepara  una pista… Es un mundo bastante complejo y muy curioso, por lo que quizá si se difunden estas cosas ganemos aficionados. Así que ánimo y adelante con ello.

DESCENSO DE VÉRTIGO…
Un/a compañero/a en el esquí: Alexandra Coletti, de Mónaco
Un ídolo deportivo: Fernando Alonso o Rafa Nadal
Un ídolo en la vida: Mis padres
Un lugar para vivir: España, Granada
Un lugar para recargar las pilas: Una playa paradisiaca
Un grito de guerra: ¡una mujer puede!
Una manía o superstición: siempre llevo mi almohada conmigo
Una película: Million Dólar Baby
Un grupo de música: de todo menos jazz
Principal virtud: soy muy determinada
Principal defecto: soy muy cabezota
Otros deportes que practiques: tenis, pádel y ciclismo
¿Y si no hubieras sido esquiadora? Me hubiera dedicado a la medicina

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