martes, 10 de diciembre de 2013

DE REPENTE, BODE MILLER





Suele ser bastante recurrido afirmar que un deportista de élite está hecho de otra pasta. Sin embargo, en este caso, decirlo no es tirar de tópico. Hablamos de Bode Miller (Easton, EEUU, 1977), quien tras prácticamente dos años en el dique seco maltratado por su rodilla izquierda, fruto del sobrepeso y de su dispersa vida lejos de las pistas, regresó por la puerta grande al Campeonato del Mundo de esquí. Con 10 kilos menos y un segundo escalón del podio en el gigante de Beaver Creek, el pasado domingo, en el fin de semana de su regreso a la élite.
Las lesiones de rodillas siempre suelen ser complicadas, y mucho más para un deportista profesional. Si a esto le sumas que llegan cuando tienes 34 años y el deporte que practicas tiene un gran impacto para tus articulaciones, el regreso triunfal de Miller puede considerarse algo cercano a un milagro.
Lejos queda aquel febrero de 2012 en el que la rodilla izquierda del esquiador estadounidense dijo basta. Cuestionado por su vida disoluta y por su estilo poco depurado y agresivo, la lesión de Miller parecía que pondría punto final a una carrera tan brillante como polémica. A saber: Un oro (Vancouver'10) y cinco medallas olímpicas. Cuatro títulos mundiales. Dos generales de la Copa del Mundo (2005 y 2008) y seis Copas del Mundo en diferentes disciplinas. 33 victorias en la Copa del Mundo y 76 podios. Casi nada. Un palmarés más que suficiente para cualquiera con el que decir adiós al mundo del esquí. Para cualquiera excepto para él.
Bode Miller peleó contra viento y marea para recuperar el nivel de su rodilla. Y lo consiguió tras 22 largos meses de ardua recuperación. Cuando saltó a la pista de Beaver Creek, ni los más optimistas pensaron que podría finalizar la prueba en segunda posición por delante de otro campeón del mundo como Hirschner, 12 años menor que él. Para sorpresa de propios y extraños, Bode Miller había vuelto en su mejor versión.
Todo han sido elogios y felicitaciones para Miller tras su regreso triunfal. Ted Tigety, compañero de equipo y ganador de la prueba, no ocultó su sorpresa: "Bode es un portento. Es impresionante verle de regreso". Sin embargo, los halagos de Tigety no quedaron ahí: "Es simplemente un tipo que ha dado mucho al deporte y que fue el mejor esquiador del mundo durante muchos años".
Por su parte, Miller fue cauto y reconoció que "todavía hay partes y piezas para ajustar, pero ya había competido aquí antes". El de Easton reconoció haberse resarcido, centrando su mejoría en que "estoy más delgado y más dinámico".
"Cuando yo disputé mis primeros Juegos Olímpicos -Salt Lake City 2002- Marcel [Hirschner] estaba todavía saltando en el parque infantil", bromeó sobre su inmediato perseguidor. Pero una de sus motivaciones principales es la de participar en los Juegos Olímpicos de Sochi, que arrancan el próximo 7 de febrero de 2014. "Por supuesto, es importante. Intentaremos ganar cada carrera para poder estar allí", afirmó. Porque su apetito por el oro permanece intacto como el primer día.

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