viernes, 31 de enero de 2014

MILLER Y LIGETY, LOS DOS GIGANTES ESTADOUNIDENSES PARA SOCHI



EFE

El esquí masculino en los Juegos de Sochi estará marcado por el águila estadounidense y sus dos figuras dominantes Bode Miller (New Hampshire, 1977) y Ted Ligety (Utah, 1984). Juntos, los dos deportistas suman 53 victorias en Copa del Mundo, 8 medallas de oro en Mundiales, cuatro Miller y cuatro Ligety, un título olímpico cada uno.
Miller cuenta con su polivalencia y experiencia (tiene 36 años). Pese a estar en la recta final de su carrera, acude a Sochi con un palmarés envidiable: 33 victorias en el circuito mundial (frente a las 20 de Ligety) y dos Globos de Cristal, el galardón al mejor esquiador del año (2005 y 2008).
Existe una relación entre el veterano y el más novato (Ligety tiene 29 años) que se podría calificar de maestro-discípulo. Ligety se presentó al mundo el 23 de octubre de 2005 cuando terminó octavo en el eslalon gigante de Sölden (Austria) con apenas 21 años.
El estilo incendiario de ambos esquiadores ha recibido el nombre de la "línea roja". Se caracteriza por ser bonito de ver y porque los deportistas toman riesgos constantes en el descenso. Un esquí divertido en un mundo, el alpino, muy encorsetado.
"Trabajamos sin descanso para que el esquiador llegue con confianza en su esquí", afirma el jefe del equipo masculino estadounidense, el neoyorquino Sasha Rearick.
Tanto Miller como Ligety empezaron imponiéndose en el gigante. Miller, después, se pasó a las competiciones de velocidad, y ganó en las cinco disciplinas del circuito principal.
Ligety tiene en su haber 19 carreras de eslalon gigante en la Copa del Mundo, una especialidad que domina desde hace tres años. También se llevó una supercombinada pocas semanas antes de los juegos en Wegen (Suiza). Sus tres medallas de oro en los Mundiales de Schladming (Austria) en 2013, marcaron un hito en el esquí moderno. El esquiador de Park City tiene un estilo muy particular.
Pese a que los arabescos de Ligety en el gigante deslumbran, el líder del equipo estadounidense sigue siendo Miller, que vuelve tras una temporada pasada que dedicó a cuidar su rodilla derecha y poner orden en su vida privada.
 
Padre de un hija, nacida en 2008, Miller se alejó de la competición pero pasó a ser portada en la prensa del corazón en 2013. En febrero, y pocas semanas después de que su mujer sufriera un aborto, nació Sam de una relación fugaz con una exmarine. Además, en abril falleció su hermano menor, Chelone Nathaniel, debido a un ataque epiléptico.
Tras adelgazar quince kilos, Miller regresó al circo blanco por todo lo alto, consiguiendo un segundo puesto en el gigante de Beaver Creek (Estados Unidos) en el que solo le superó Ligety. "Voy a firmar la mejor temporada de mi carrera. Ahora estoy en paz con mi mujer y mis hijos", declaró el deportista al final del verano al periódico USA Today.
A la llegada, la bella Morgan Beck joven jugadora de voley-playa, modelo y esposa de Miller, no pasa desapercibida. Con el pequeño Sam en los brazos, las cámaras no dejan de enfocarla. No será hasta el próximo marzo que un juez decida sobre la custodia del pequeño, que Miller ha rebautizado como Nat.
Mientras tanto, Sam-Nat podrá ver a su padre en los Juegos Olímpicos de invierno.
Ligety, por el contrario, no tuvo escándalos extradeportivos. Su primera victoria en supercombinada le insufló nuevos ánimos, tras perder las pruebas de gigante en diciembre. "Fue mala suerte más que otra cosa", aseguró el corredor. "Será difícil de hacerlo tan bien como en Schladming. Pero, aspiro a, como mínimo, tres medallas", añadió. "El principal objetivo es ganar el eslalon gigante. Evidentemente, es mi mejor baza", concluyó Ligety.

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