miércoles, 5 de febrero de 2014

BODE MILLER: "VOY A SOCHI EN BUSCA DE TRES MEDALLAS"


REUTERS

El veterano Bode Miller está preparado para impulsar su cuerpo colina abajo en busca de una nueva medalla olímpica en Sochi y el gigante noruego Aksel Lund Svindal persigue otro oro que almacenar en el sótano de su padre.
Marcel Hirscher puede restaurar el orgullo olímpico del equipo masculino austriaco, golpeado por la sequía en los Juegos de Vancouver hace cuatro años, pero el estadounidense Ted Ligety planea mantenerle fuera del podio.
El programa del esquí alpino en Sochi tiene numerosas historias fascinantes, que arrancarán con el descenso masculino el 9 de febrero en la pista Rosa Khutor, diseñada por el campeón suizo de 1972 Bernhard Russi.
Quién será el rey de la montaña esta vez sigue siendo una pregunta abierta. Si Miller desafiara sus 36 años y superara una lesión de rodilla para ganar otro oro en sus quintos juegos - tras el supercombinado en 2010 - el veterano estadounidense se convertiría en el deportista olímpico de mayor edad que gana un título alpino en categoría masculina.
Fue segundo en un eslalon gigante en Beaver Creek en diciembre, quinto en el descenso de Wengen este mes y ha declarado que pretende "estar fantástico" en Sochi, incuso si su compañero de equipo, el tricampeón del mundo Ligety, le deja en segundo plano.
"Es un proceso perecedero el ser un esquiador y creo que hasta que estás todo carcomido y arrugado deberías continuar", dijo Miller el año pasado. "Estoy bastante arrugado pero no del todo carcomido".
Ligety le apartó del podio en Beaver Creek y el joven estadounidense ha convertido el gigante en su principal prioridad en los Juegos, incluso aunque también sea favorito en el supercombinado y supergigante.
"Voy allí para ganar tres medallas, quizá no todas de oro", dijo Ligety en Wengen este mes. "Pero me gusta el trazado, me recuerda a Beaver Creek".

TESORO EN EL SÓTANO
Miller no será el único veterano que aspira a ganar metales.
El croata Ivica Kostelic - hermano del cuádruple campeón olímpico Janica y medallista de plata en 2010 en eslalon y supercombinada - aún está en la carrera con 34 años.
Svindal estará en el camino de todos ellos, ya que llega encabezando la Copa del Mundo y como actual campeón olímpico del supergigante. En su colección también está la plata en descenso y el bronce en el eslalon gigante en 2010.
Con 31 años y cinco campeonatos del mundo en su palmarés, Svindal tiene enormes reservas de fortaleza mental y adora el ambiente olímpico. Tanto que las medallas que consiga son casi algo secundario.
"Es un poco vergonzoso, pero están en el sótano de mi padre en algún lugar", dijo en una reciente entrevista de vídeo en la web de la Federación Internacional de Esquí.
"Tener las medallas, y poder mirarlas todos los días, no es importante para mí. Son los recuerdos de cuando las conseguiste. Eso es lo importante".
El suizo Didier Defago, el hombre que derrotó a Svindal para ganar el oro por 0,07 segundos en Whistler hace cuatro años, podría ilusionarse con dar la sorpresa a sus 36 años tras ganar el domingo en Kitzbuehel el supergigante.
Si el tiempo se mantiene y no hay pesadillas de seguridad, Svindal tendrá todos los ingredientes para dar algunos de los momentos más memorables de los Juegos.
Pero aunque sea el favorito para el descenso, como campeón del mundo, no hay apuestas seguras en una competición que durante los años se ha caracterizado por ir contracorriente y coronar a los esquiadores menos favoritos que simplemente consiguen tener su mejor día en la competición.
Los austriacos saben de eso.
En Whistler, la nación dominante del deporte se marchó sin una sola medalla individual masculina - por primera vez desde 1936 - en una conmoción comparable a que Brasil sea eliminada del Mundial de fútbol sin ganar un partido


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