martes, 24 de marzo de 2015

LUCAS EGUÍBAR: "MI SUEÑO ES GANARLO TODO"

Marca.com

Con su Globo de Cristal y su medalla de oro a cuestas, acompañado por su entrenador, Israel Planas, el presidente de la Federación Española de deportes de Invierno, May Peus, y Rosa Ortega, directora general de Alta Competición del Consejo Superior de Deportes, Lucas Eguíbar entró como campeón de la Copa del Mundo de snowboardcross en la sede del CSD. "Nos pidieron en su momento que no viniéramos aquí solo a pedir dinero, y ya hemos venido dos veces con éxitos. Primero Queralt Castellet, y ahora Lucas", aprovechó la ocasión May Peus para reivindicar la labor de su Federación ante el Consejo.
A Lucas Eguíbar le ha llegado el primer gran éxito muy joven (21 años recién cumplidos), pero también después de que pasaran de largo los primeros vagones de varios trenes, sobre todo el de Sochi 2014, donde una caída le apartó de la final -como un año antes le pasó en el Mundial, donde otra caída le apartó de las medallas- y de donde volvió con un diploma olímpico que, una vez más, fue un premio un tanto cruel. "Pero la juventud te hace no abandonar. Si me viniera abajo por una cosa de estas, creo que luego no volvería a sentirme bien en mi vida". Hace dos semanas logró en Veysonnaz (Suiza) su primer triunfo en Copa del Mundo, y el domingo se alzó con el triunfo en la general de la competición.
Al acabar la carrera en el primer lugar soltó un rugido que fue su premio particular. "Con ese grito lo solté todo. Creo que sí fue el premio que yo me di, lo solté todo. La espina clavada de Sochi, del Mundial.... Ganar una Copa del Mundo es lo que me faltaba". Esa bajada "la llevo en el móvil, la he visto muchas veces y me sonrío cada vez". En La Molina se quedó fuera de competición en cuartos de final. No había visto la final, en la que el triunfo de Christoper Robanske y el tercer puesto del australiano Alex Pullin le permitió conservar ventaja suficiente para el triunfo absoluto, hasta hoy. "Lo pasé muy mal, pero como todo acabó en sonrisas, así que estoy muy contento".
Pullin, doble campeón del mundo, fue uno de los ídolos de Lucas. Al acabar la prueba de La Molina le abrazó. "Me dijo que había hecho un grandísimo trabajo esta temporada, y que me he ganado su respeto por ello mi corta edad". No es su único ídolo. De hecho, Lucas no se ve como un pionero "porque he tenido ídolos españoles".
Uno de ellos bien pudiera ser su entrenador, Israel Planas, que también 'lleva' a Regino Hernández y Laro Herrero, y que participó en pruebas de Copa del Mundo de varias modalidades de snowboard. Para este, sin embargo, "el verdadero pionero será él, por sus triunfos. Yo lo podría ser por edad". Para él, Lucas, Laro y Regino, "son deportistas que por sí mismos consiguen un siete. Con sólo un poco llegan al 10. Yo, con mi experiencia, trato de sacarles de su zona de confort para llevarles más lejos. Hay que hacer entrenamientos muy específicos y buscar la excelencia física y mental".
Lucas aún no ha digerido su triunfo -"todo ha ido muy rápido"-. Para él significa de momento sobre todo "esperanza para este deporte, que se vea que hay gente que puede conseguir grandes cosas. A mí me emociona, porque he visto a ídolos míos levantar este Globo de Cristal que yo tengo ahora, y me emociona. Espero ganar más veces a Pullin, y ganar todo lo que me proponga. Unos Juegos Olímpicos...".
Esa misma 'crueldad' que le ha alejado de algunos éxitos que bien hubiera podido conseguir le parece también uno de los activos de su deporte: "Ver que todo depende de poco, y puedes quedar sexto o primero, esto es lo que llama a seguir este deporte, el riesgo e impacto, y debemos aprovecharlo. No es tampoco cruel. Esto es un poco como el rugby, un deporte de bestias pero jugado por caballeros. Tratamos siempre de jugar limpio, no invadir el espacio de los demás, somos todos amigos y nos llevamos bien".
Lucas es consiciente de que aunque ha logrado un éxito grande y además improbable "ante representantes de países como Canadá, Austria o Estados Unidos, que viven en la nieve, debo mejorar en esta modalidad. Hasta ahora he tirado más de físico que de técnica, pero debe tener más contacto con la nieve, eso es lo que me falta de pulir".
Tanto él como Israel y el resto del equipo suelen desplazarse buscando instalaciones porque en España no hay, aunque en el CAR de Sierra Nevada se les dan facilidades y en La Molina se ha construido alguna provisional. El coste de construcción y mantenimiento de una fija es alto, por lo quen comprenden que en este momento es difícil tenerla, aunque mantienen su revindicación. Lucas cuenta con becas y patrocinadores privados. Así puede competir en un mundo en el piensa que uno de los signos de su progreso es "la profesionalización. Ahora, los líderes se dedican sólo al snowboard. Antes no era así".
Pero con todo, Lucas es feliz aunque sabe que su popularidad es "en el seno de un deporte minoritario", pero es un primer paso: "Estoy contento de que me sigan a mí y a mi deporte". Ahora, un mes, o menos de vacaciones, y a entrenar.

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