sábado, 28 de noviembre de 2015

ANDER MIRAMBELL: "TOCA EMPUJAR COMO UN TORO"


ANDRÉS GARCÍA
Marca.com

Hace dos semanas se convirtió en el primer piloto español de skeleton en ganar una competición internacional. Se adjudico las dos citas de la IBSF Copa América disputada en Calgary con récord personal en la salida (5:13) y en la bajada (56:97). Mañana tomará la salida en el circuito de Altenberg, el más difícil del planeta. Será el punto de partida de su participación en la Copa del Mundo. Buscará al Top 20 con un nuevo trineo y una rodilla con el ligamento cruzado roto. "Es como Rocky Balboa", afirma Fidel Sust, su fisioterapeuta.

PREGUNTA. ¿Qué tiene de diferente este inicio de Copa del Mundo?
RESPUESTA. Es la temporada con más novedades e interrogantes que he vivido nunca. Nuevo trineo, los problemas en la rodilla, compartir entrenador con un nuevo equipo, el Bast, pero sobre todo con dos medallas que me dan mucha confianza y me animan a continuar luchando. No hay nada imposible en esta vida y las medallas son un ejemplo.

P. Comentó que la Copa América era la Europa League. Y ahora toca la Champions. ¿Con qué objetivo real salta al 'campo'?
R. Luchar por no perder la categoría, pero después de la pretemporada quiero volver al Top 20 tras 10 Copas del Mundo fuera de él. A partir de ahí dependerá del circuito, los reglajes, la salida, cualquier detalle o error te premiará o penalizará. Vamos a por los playoffs de la Champions, el Top 20, y dejar la fase de grupos

P. ¿Y el objetivo soñado?
R. Mi resultado perfecto sería un Top 14 [su mejor resultado en la Copa del Mundo en Vancouver 2010], pero preferiría estar en todas las citas entre los 20 primeros, Campeonato del Mundo incluido. En este deporte la regularidad es la clave.

P. ¿En cuántas pruebas de la Copa del Mundo piensa participar?
R. En las ocho, siempre que la rodilla lo permita, más el Europeo de Saint Moritz y el Mundial de Igls (Innsbruck).

P. ¿Ha cambiado mucho Ander Mirambell desde que empezó hasta ahora?
R. Antes hacía locuras y pasaba por alto muchas cosas. Ahora las hago pero sabiendo donde esta el límite. Si lo cruzo, lo hago a consciencia y acepto las consecuencias. Dentro de mí sigue existiendo ese niño al que le encanta la velocidad y la adrenalina, que necesita bajar en trineo a 140 km/h. Mi madre me dice que soy un niño de 32 años.

P. En el podio de Calgary, ¿le dio tiempo a reparar lo mucho que ha costado llegar hasta aquí?
R. Estás en una nube, no te enteras de nada. El momento de reflexión fue cuando después de ganar subí en la camioneta y veía ese circuito, esos trineos y me paraba a pensar en todo lo vivido. Físicamente estaba sólo, pero en esa carrera había mucha gente montada en ese trineo.

P. ¿Qué felicitación le hizo especial ilusión?
R. Todas, la de mis hermanos y mi madre, aunque la de mi padre fue muy emotiva. Le llamé y sabía que iba líder después de la primera bajada, lloraba como nunca y me puse a llorar con él.

P. ¿Hubo alguna que no esperaba recibir?
R. La de una actriz española bastante famosa con la que coincidí una vez. No sabía que me seguía deportivamente [Ander se reserva el nombre].

P. ¿Qué le han dicho sus rivales en la Copa del Mundo?
R. Me ha sorprendido que todos estuvieran enterados. Los hermanos Dukurs los mejores del mundo lo tenían todo controlado y su felicitación fue emotiva. Me dijeron que más que la medalla, el subidón de confianza es lo mejor que me ha pasado. Los de USA se frotaban en mi chaqueta en plan, 'Ander dame velocidad' y algún compañero que ha visto lo duro que fue el año me ha abrazado como si fuese su hermano. Muy sorprendido de algunos y decepcionado de algún entrenador que he tenido, bastante rencoroso. O algún atleta que ni me ha saludado.

P. ¿Qué pasó por su cabeza cuando se lesionó la rodilla en pretemporada?
R. Primero que podía caminar y que no sería grave. La cara me cambió cuando en la primera exploración me dijeron que el cruzado estaba roto. No dormí nada hasta que tuve la resonancia. Luego el doctor Til me dijo que esa rodilla no se hinchaba y que creía que podría vivir sin cruzado. Empezamos un plan específico y cuando al quinto día podía mover más de 175 kilos vi que podría seguir adelante.

P. ¿Pensó en parar y pasar por el quirófano?
R. Sí. Esa opción está y seguirá estando mucho tiempo. De momento, sigo hasta que la rodilla aguante. El cruzado más roto no puede estar, así que eso es bueno. Ahora la rodilla es secundaria, lo importante es que la cabeza tenga claro lo que hay que hacer en cada curva y empujar como un toro.

P. ¿Cuándo se percató de que podría competir?
R. No lo tenía claro, la clave era creer en mi rodilla y que mi cabeza no pensase que se había roto el ligamento cruzado anterior. En unos tests en Calgary, sin rodillera ni protección vi que esa rodilla aguantaría.

P. ¿Qué sensaciones ha tenido estos días previos al inicio de la Copa del Mundo?
R. Estoy disfrutando como un niño en el circuito más duro del mundo. Es el Mónaco del Hielo. Aquí un error es complicado de corregir. Hemos entrenado con lluvia y nieve. Va ser un gran espectáculo para el aficionado. Nosotros estamos deseando que acabé porque los accidentes en los entrenamientos son duros. Ver a uno de los medallistas de Sochi retorcerse en el suelo durante cinco minutos de dolor, con sangre en la muñeca, impresiona.

P. Usted sufrió un susto este jueves. Se salió en la curva 10.
R. Es un circuito muy técnico, muy complicado, en el que no te puedes despistar. Apuré demasiado y me dí un revolcón a 110 km/h.

P. ¿Qué recuerdos le trae el circuito de Altenberg?
R. El primero, la injusticia del año pasado, donde la salida estaba mal y se me escapó el trineo. Pedimos repetir la salida porque los últimos cinco pilotos tuvimos problemas, pero los jueces no quisieron. También recuerdo que sufrí mucho durante la bajada. Tengo ganas de competir para borrar esos recuerdos.

P. ¿Es posible llegar al podio de la Copa del Mundo?
R. Antes pensaba que no, después de Calgary no hay nada imposible pero la realidad es que hay mucho trabajo y etapas que quemar antes. Aún así hay que ser realista,sin recursos es casi imposible.

P. ¿No era un frustrante ser consciente de que antes no tenía un trineo acorde a sus habilidades en el pilotaje?
R. Muy duro y más duro cuando la gente te lo decía. Ahora podría estar igual si me comparase con las naciones que vienen con fisios, preparadores físicos, varios entrenadores, delegados y material que vale cinco veces más que el mío. He aprendido que no importa lo que tengan ellos, sino aprovechar lo que tú tienes. Toca luchar con lo que me den y hasta donde llegue.

P. ¿Se le pasó por la cabeza dejarlo todo?
R. No, porque soy un luchador y el objetivo era buscar una solución para llegar a los Juegos de 2018. Ahora bien, entiendo lo que está pasando Fernando Alonso. En estas situaciones que no puedes solucionar porque no hay dinero o porque no tienes el material, cada día te levantas y sabes que no serás competitivo. Eso es más duro que una lesión.

P. ¿Cómo se da la vuelta a esa situación?
R. No se da, asumes la realidad y te toca luchar en el agujero negro. Tienes que trabajar como si cada día fuese nuevo y buscar soluciones, aunque puede ser que nunca lleguen. Mi vida es la de subir mi Everest deportivo. He estado un tiempo anclado en un campo base, pero ahora he cogido fuerzas. No sé a cuánto estoy de mi cima, pero sé que hay que subirla y ahora andamos de nuevo.

P. ¿Cómo sigue su familia las competiciones?
R. Se guardan una semana de vacaciones y suben a una carrera. Aprovechan para salir de Barcelona en coche y llenar el coche de familiares. Y las demás por Internet, hay mucha gente que el año pasado seguía en directo por Youtube las carreras en España.

P. A su madre la dijo hace tiempo que algún te vería en lo alto del podio.
R. Fue hace 10 años. En una de mis primeras bajadas, después de cruzar la meta miré el marcador y se me enganchó el dedo con la pared. Me fracturé un dedo. Mi madre me vino a buscar después de pasar por el quirofano de urgencia y recomponer ese dedo. Le pedí que fuésemos a ver la carrera. Alucinó con el deporte y nos quedamos a la ceremonia. Pararon el protocolo para desearme una pronta recuperación y le dije a mi madre que algún día estaríamos en lo más alto.

P. Escuchó el himno en Calgary, pero nunca podrá presumir de campeón de España al no existir dicho campeonato.
R. Es algo que nunca podré decir y me duele, pero el orgullo de representar a España en cada carrera supera cualquier expectativa. Si encima ganas dos carreras y te ponen el himno por primera vez en la historia del deporte. Eso no tiene precio.

P. ¿Es momento de dejar claro que a los españoles también se nos da bien el frío?
R. En España hemos renunciado durante muchos años al frío, tenemos potencial para ser lo mejores en lo que queramos. Es uno de los defectos que tenemos en nuestro país, que no nos lo creemos. Hay que salir y con humildad luchar por ser los mejores. Tenemos mucho más potencial del que imaginamos en cualquier ámbito de la sociedad.

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