miércoles, 24 de febrero de 2016

ERIC HEIDEN: UNA GESTA INSUPERABLE

JUAN MANUEL SURROCA
elmarcadordejmsurroca.blogspot.com


El 23 de febrero de 1980 es una fecha muy especial  para el deporte olímpico norteamericano. Ese día en los JJOO de invierno de Lake Placid se dieron dos hechos excepcionales que han quedado para la historia. El primero protagonizado por el joven equipo de universitarios norteamericanos de hockey hielo que enloqueció al país con una impensable victoria por 4-3 sobre el poderoso y profesionalizado equipo de la URSS al que hacía 20 años no habían podido superar. El segundo con su victoria en los 10.000 metros, el patinador de 21 años Eric Heiden logro lo que hasta entonces nadie había conseguido: ganar la medalla de oro en las cinco pruebas del programa olímpico de patinaje velocidad. En ocho días, los que van de 15 al 23 de febrero, Heiden gano sucesivamente las pruebas de 500 (15), 5000 (16), 1000 (19), 15000 (21) y 10.000m (23).  De esta manera completaba un ciclo olímpico perfecto en el que se mantuvo invicto sumando 144 victorias y ganando los tres títulos mundiales que disputo entre 1977 y 1979.
Este joven norteamericano que primero practicó futbol y hockey se decanto por el patinaje a los 14 años y entrenó sin descanso cinco horas diarias. Cuando no disponía de hielo lo hacía en el sótano de su casa donde se deslizaba con sus calcetines por una lámina de plástico de 2 metros de ancho. Su hermana Beth también fue una polifacética deportista, consumada ciclista en 1980 fue campeona de Estados Unidos y campeona mundial de ruta;  campeona norteamericana de esquí de fondo y excelente patinadora, fue campeona mundial junior en dos ocasiones (1978/79) y una absoluta (1979), y en los JJOO de Lake Placid medalla de bronce olímpica en los 3000m  pese a padecer una lesión en un tobillo. Como muchos patinadores Heiden tenía en el ciclismo el deporte complementario como parte de su preparación para mantenerse en forma durante la etapa en que no competía. De hecho estuvo a un paso de formar parte del equipo olímpico  de ciclismo en 1980. En 1981 fue uno de los siete impulsores del equipo 7Eleven con cuyo maillot en 1985 fue el primer campeón profesional de ruta de Estados Unidos. Aquel mismo año formo parte del equipo norteamericano que, liderado por el joven Andrew Hampsten, disputó el Giro de Italia. Heiden acabo en el lugar 131 a más de 3 horas del vencedor, el francés Bernanard Hinault. Al año siguiente disputo con el dorsal 204 el Tour de Francia y no lo pudo acabar al verse una involucrado en una caída durante la 18ª etapa con final en l’Alpe d’Huez  apenas cinco días antes de que finalizase la prueba. Una caída que determino el final de su trayectoria ciclista profesional.
Al mismo tiempo siguiendo los pasos de su padre Heiden finalizó sus estudios de medicina especializándose como cirujano ortopédico desarrollando su trayectoria médica con una estrecha vinculación al deporte. Fue el médico del equipo del equipo de patinaje sobre hielo de Estados Unidos en los Juegos Olímpicos de 2002 en Salt Lake City. En dichos juegos se dio una gran polémica cuando Heiden declinó ser el portador de la antorcha en la ceremonia inaugural para dar el último relevo al equipo de hockey hielo ganador del oro en 1980. Unos le tacharon de vanidoso pero muchos otros argumentaron que sus cinco oros no habían sido valorados en su justa medida y que él debería haber sido quién prendiera el pebetero. Heiden nunca quiso la fama ni ser tratado  como un héroe deportivo. De hecho el día que gano su quinta medalla decidió dejar el patinaje. Partidario de no mezclar política y deporte fue muy crítico con el boicot norteamericano a los Juegos de Moscú.

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