martes, 1 de marzo de 2016

LLULL, LAS APUESTAS Y LA CANASTA DEL AÑO

ROBERT ÁLVAREZ
El País.com

La canasta del año, la que obtuvo Sergio Llull el domingo en Valencia desde más allá del centro de la cancha ¿fue un churro o un compendio de técnica, coordinación, determinación y puntería? El propio Llull afirmó a pie de pista: “La verdad es que ha sido un churro”. Luego, en frío, matizó. Enviar el balón al cesto desde 20,2 metros en un vuelo en parábola que duró 2,16 segundos para decidir el partido entre el Valencia y el Real Madrid (94-95) fue un prodigio tras el que se esconde algo más que simplemente la suerte.
 “Hay dos aspectos. Para mí el más importante es intentarlo. Para eso no vale cualquiera”, analiza el seleccionador español Sergio Scariolo en relación a lo que sucedió cuando Diot acababa de obtener la canasta que parecía sentenciar el partido (94-92) a falta de 1,3 segundos. “Felipe [Reyes] es el más listo de todos y entiende que en ese momento de euforia en el pabellón, la defensa rival puede estar mal colocada. Sacó rápido porque está activado, no se había ido del partido. Algún compañero a su derecha se dio la vuelta. Sin embargo, al lado izquierdo, el que quiso el balón para intentarlo fue Sergio. Felipe lo ve y se la da perfectamente. Esa es la grandeza”. Cuando Diot anotó quedaban 1,3 segundos. Llull lanzó cuando quedaban 0,8. La canasta fue posible porque el tiempo cuenta desde que el balón sale de su mano, antes de los 2,16 segundos que duró la parábola para entrar limpiamente en la red.
 “Además del porcentaje de puntería”, prosigue Scariolo, “el tiro se ejecutó correctamente, no como quien lanza peso. A partir de ahí, está el aspecto balístico. Los jugadores los ensayan tras los entrenamientos”. Algunos suelen apostarse diez o veinte euros, o una comida. Algunos se desafían con tiros desde el banquillo. Felipe Reyes consiguió una canasta desde esa posición, de espaldas al aro, ante el Manresa, en 2013. Las apuestas más comunes se cruzan a partir de tiros desde el centro de la cancha. “Eso puede incidir en la repetición de un gesto que a veces deben intentar en los partidos”, dice Scariolo.
Josep María Margall, el exjugador internacional del Joventut y entrenador especializado en tiro, considera que la canasta de Llull sí fue un churro. “Es posible que se ponga a tirar cien y no meta más. Es un tiro de desesperación. Tiras como puedes. Pero eso no quiere decir que su coordinación a la hora de ejecutar no fuera perfecta”. Scariolo también destaca ese aspecto. “La fuerza y el entrenamiento permiten a Llull realizar en ese lanzamiento un gesto fluido, ortodoxo. Si uno tiene que poner una fuerza descomunal para ejecutarlo debería girar el hombro y quedar desequilibrado. En cambio, él logra lanzar desde una posición bastante equilibrada”.
Margall no es partidario de entrenar lanzamientos tan lejanos. “Ahora mucha gente lo hace. Siempre les digo: ‘Todo ese tiempo que perdéis lanzando desde el medio del campo, invertirlo en ensayar tiros más cercanos, los que se dan más en el juego’. Porque tiros como ese solo se dan una vez en la vida”. Margall entrena los triples, pero no mucho más allá de la línea de 6,75. “Solo cuando se trata de un jugador ya de élite ensayamos desde más lejos porque te percatas mejor del efecto que tiene una pequeña variación en la posición de las manos”.
Scariolo apunta a otro factor importante en la canasta de Llull: “La primera vez que lo tuve en la selección [en 2009] lo que más me impresionó fue su determinación, como si fuera un niño que no le tiene miedo a nada. Ahora es fácil, pero entonces... por eso le otorgué un tiro en el final de un partido importante [el que España perdió contra Turquía en el Eurobasket de 2009]”.

EL VÍDEO ARRASA EN INTERNET: MÁS DE 5,6 MILLONES DE VISITAS
El triple de Llull se produjo solo horas después del que obtuvo Stephen Curry, desde 11 metros, en el último segundo de la prórroga del partido que Golden State ganó en Oklahoma (118-121).
Otros antecedentes parecidos son el triple de Planinic, desde unos 30 metros, que dio la victoria al Fenerbahce ante el Milan en 2014. Marcelinho Huertas anotó uno desde 13 metros en el primer partido de la final Barça-Madrid en 2012.
El triple ganador de Llull, menos de 15 horas después de su consecución, ya había superado los 5,6 millones de visualizaciones y se convirtió en el vídeo más visto en la historia de la ACB.

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