domingo, 17 de agosto de 2014

SERENA WILLIAMS SE CORONA POR VEZ PRIMERA EN CINCINNATI



PABLO MORÁN
PUNTO DE BREAK

Fue un partido decantado física y mentalmente. Serena Williams consiguió alzarse con la corona de Cincinnati, trofeo que no estaba en su palmarés y que se le escurrió de las manos un año atrás. Ivanovic solo pudo oponer resistencia en la primera manga, pero su maratoniano partido ante Sharapova en semifinales le pasó factura. Serena ruge con fuerza antes del US Open, mientras añade su 62º título a su regazo.
Ganar por incercia. Virtud de una campeona que clavó su raqueta en el cemento de Cincinnati por primera vez en su carrera. Con 32 años en sus piernas, Serena tiene hambre de más y, sobre todo, capacidad para ello. La norteamericana borró de la final a Ivanovic (6-4 y 6-1) en cuanto se activaron sus piernas y raqueta, algo titubeantes al principio. Porque Ivanovic comenzó el encuentro de forma similar que ante Sharapova. Fuerte al resto, sabía que o igualaba la fortaleza en los golpes de Serena, o la potencia de la menor de las Williams la aplastaría sin contemplaciones.
Con break a favor, la serbia consiguió ponerse 3-1 arriba y dispuso de 3 bolas de rotura para el 4-1. Serena se apoyaba en su servicio cuando las cosas estaban al límite. Las leyendas escriben sus mejores páginas ante el abismo de una derrota. 3 bolas de break salvadas y un rugido en forma de 'C'mon' que tambaleó los cimientos de la pista. Un grito que resurgió a la número 1 de su letargo y menguóa Ivanovic, más mermada física y mentalmente. Sobre todo cuando, con 5-4 en contra, dos dobles faltas le abrieron a Serena el primer set, y también el título.
La segunda manga es aquella que solo firman tenistas llamadas a la gloria. Impasibles ante tanta gloria. Habitadas en la inmensidad. Serena no dejó resquicio para la remontada, cosa que consiguió su rival horas antes ante Sharapova. Pero esta vez las piernas de la serbia no respondían igual, aunque la campeona de 17 grandes tampoco dio opción. Portensosa al servicio (12 aces), ganó el 80% de puntos con su primer saque, auténtico fuego para Ana.
Brazos en alto, sonrisa de oreja a oreja y aviso para navegantes: la reina del US Open está preparada para no soltar su oro. En un año donde no ha conseguido llegar a cuartos de final en ningún Grand Slam, la natural de Saginaw se convence a ella misma y al mundo que el gran torneo americano será otra cosa. Ivanovic, por su parte, firma un un gran torneo, dejando en la memoria el partido de magnitudes bíblicas que firmó ante Sharapova. Mañana será número 9, pero en la final de hoy inclinó la rodilla ante la reina del tenis enl a última década. Cincinnati ya conoce la sonrisa de Serena Williams. El US Open aguarda impaciente.
Free counter and web stats