miércoles, 30 de mayo de 2012

QUERE... JETA Y LA CRÓNICA DE UN ROBO ANUNCIADO




JOSÉ MANUEL MORENO.



Josean Querejeta llegó al Real Madrid de baloncesto en 1978, estuvo dos temporadas, ganó una Copa de Europa,aunque jugara casi nada con aquellos monstruos de Corbalán, Brabender, Walter, Meister y Rullán, cogió el petate y volvió a su tierra. Visto y no visto, y desde luego, ni frío ni calor dejó en el viejo Pabellón de la Ciudad Deportiva del Real Madrid. Como presidente del Basconia tiene muchísimo mérito, ha llevado a esta institución a lo más alto del basket nacional llegando incluso a participar en la Final Four de la Euroliga. En la ACB, que reside en Barcelona y que rebosa un antimadridismo galopante desde su fundación, deben estar muy interesados en que su Barça no se vuelva a ver las caras en la final con el Madrid que les apalizó en la final de la Copa del Rey en el Saint Jordi. Es curioso, el Real Madrid es con diferencia el equipo con más aficionados en toda España y por ende el que le da más audiencias a TVE, pero es desde los los tiempos del "imparcial" Pedro Barthe, aquel del "tapón de Romay, taaapooonaaazzzzo de Davis, el gran maltratado en el ente público. El mafiosillo, dicho cariñosamente, de Querejeta se quejó del arbitraje del segundo partido de la semifinal, y anoche, como un solo hombre, los tres árbitros que impartían "justicia" en el Buesa Arena, acudieron al rescate del viejo Basconia y de su gurú, con un arbitraje escandaloso, como la doble antideportiva a 3:59 del final cuando los blancos mandaban 56-62 y los vitorianos parecían muertos. Una vergïuenza de arbitraje, vamos. El Madrid también tiene lo suyo de culpa, porque siempre le pasa igual en los finales apretados: sus jugadores, como ese Carroll al que algunos quieren comparar con Brabender, ¡menudo sacrilegio!, se desmoronan, careciendo de la casta que siempre caracterizó al Madrid... por ejemplo del suplente Querejeta. Espero que tengamos quinto partido, y que al que Dios se la de, San Pedro se la bendiga, porque sería una injusticia palmaria, que los merengues palmaran por culpa del desfalco como el de ayer

viernes, 27 de abril de 2012

LA ESPANTÁ DE MILJANIC Y LOS PENALTIS FALLADOS POR BENITO Y SERGIO RAMOS

La primera tanda de penaltis de la historia del Santiago Bernabéu con el fatal resultado para los blancos que todos conocen me hizo retrotraer nada menos que 37 años en el tiempo. Concretamente hasta el 19 de marzo de 1975, a la sazón Día de San José, el día de mis abuelos, de mi padre y el mio mismo. Estábamos aún en la era Bernabéu, y el Madrid había vencido en la ida de los cuartos de final de la Recopa al Estrella Roja de Belgrado por 2-0 en Chamartín. A la hora de viajar a Belgrado, el entonces técnico madridista Miljan Miljanic, criado en el Estrella Roja, le pidió al gran patriarca blanco que le eximiera ir de visitante al Pequeño Maracaná. Bernabéu, por tener ya 80 años o por señorío, accedió ante la sorpresa de propios y extraños. Por tanto, fue su segundo, el ex jugador de la época de Di Stéfano, Antonio Ruiz, quien se comió el "marrón" de viajar a tierras yugoslavas. ¿Se imaginan una situación así en los tiempos actuales? ¿A que no? Pues eso.
En la vuelta, en el día reseñado, y retransmitido por la tarde por TVE, los yugoslavos empataron la eliminatoria con oteo 2-0, que permaneció tras la prórroga. En la tanda de penaltis, ocurrió un hecho singular al del pasado miércoles: uno de los jugador más técnicos y con mejor golpeo de balón en el Madrid, el llamado "cerebro" Manolo Velázquez (que con tiempo sería amigo mio) se negó a tirar el suyo correspondiente, aduciendo no estar en las condiciones idóneas, ante lo que tuvo que dar un paso adelante "Hacha Brava" Gregorio Benito, acostumbrado a despejar al quinto pino pero no precisamente por saber pegarle bien al cuero. Ni que decir tiene que se le fue a las nubes, y el Madrid quedó eliminado, dándome un día de mi Santo que nunca olvidaré. Cuento todo esto porque el miércoles pasado cuando vi a Sergio Ramos ir a tirar el cuarto penalti, con Higuaín y Granero aún sin lanzar, me temí lo peor, y eso que el de Camas tiene un excelente golpeo, e incluso hace una temporada se atrevió a quitarle un penalti a Cristiano Ronaldo.
Por cierto, cuando escuché a José María del Toro en Tele Madrid: "ahí va el infalible Ronaldo" también me barrunté lo peor. Es como cuando los comentaristas de baloncesto dicen: "Este jugador no ha fallado ningún tiro libre". ¡Zas! Falla los dos. En fin, que uno es muy supersticioso. La cuestión es que acabamos todos con muy mal cuerpo porque las perspectivas ante una final ante el Chelsea eran buenísimas. Por cierto, ante los blues vi mi primera final (en blanco y negro) perdida por el Madrid, en la Recopa de 1971, con derrota en el encuentro de desempate, ya que entonces no exisitían las tandas de penaltis, salvo en el encuentro de desempate. De Benito a Sergio Ramos, 37 años de la Historia del Mejor Club del Siglo XX con mil y una anécdotas que recordar y contar.

sábado, 10 de diciembre de 2011

DE PACO GENTO A GUARDIOLA: ASÍ VIVÍ LOS CLÁSICOS (ANTES LLAMADOS DERBIS)



JOSÉ MANUEL MORENO

Mi primer recuerdo de un Madrid-Barcelona es Paco Gento enredado en la red, tras marcar el 3-2 que le daba la vuelta a un partido que se puso 0-2 a los cinco minutos. Aquella noche Pedro de Felipe lesionó al delantero centro azulgrana Zaldúa. Y, por cierto, Rexach al final puso el 3-3 definitivo. Gento, al que mis amiguitos "catalinos" llamaban "La Vieja" tenía ya 36 años pero aún era una bala por su mítica banda izquierda.

El Clásico, qué finos nos hemos puesto, siempre le llamábamos derbi, del 5 de enero de 1975 nos dejó aquella recordada foto de un imberbe Camacho acomodándose sus partes y echándole el aire en el cogote al mejor del mundo de aquella época, Johan Cruyff. Terminó 1-0 con gol de carambola entre Aguilar, Roberto Martínez y el defensa De la Cruz.

Del 0-5 mejor ni hablar. Tras el tercero, me metí en mi habitación y me puse a jugar entre sollozos con un futbolín. En abril del 78, mi padre se despidió de mi camino de la tienda de comestibles y cuando llegó ya iba 2-0: dos goles del danés Henning Jensen, al que Migueli le rajó la tibia en los minutos finales, aunque la cosa quedaría en puntos de sutura y el susto. Por cierto, la cosa acabó 4-0.

En 1979, Amigó fue un amigo como tituló con mucha mala leche el "Marca" y colaboró en el 3-2 para el Madrid, con el gol decisivo del negrito Laurie Cunningham. El primer clásico que viví in situ fue el de enero de 1988. El Madrid era muy favorito, pero se encontró con un sorprendente penalti en contra y solo ganó 2-1, con un gol, el de la victoria, de Hugo Sánchez, ciertamente espectacular. Por cierto, mis amigos y yo llegamos quince minutos tarde por un despiste impresionante que nos tuvo sin hablarnos hasta después del partido. Y el siguiente que viví nunca lo olvidaré: el 5-0 justamente un año despúés del 5-0 de la cola de vaca de Romario a Alkorta. Desde el fondo Sur los goles en la portería contraria de Zamorano los recibíamos con retardo, dada la distancia tan extraordinaria.

Y el autor de los goles, mirando el videomarcador. Con el 5-0, nos daba igual que llegara el sexto, lo que no queríamos es que el Barça marcara y se cargara la venganza. El 2-0 de diciembre del 96 fue un homenaje al hijo de Mijatovic, aquejado de una grave enfermedad. Su padre le dedicó el segundo gol. En febrero de 2000 vimos el Barcelona más temeroso en el Bernabéu: 3-0 y p'a casa. Al año siguiente, el gol anulado a Rivaldo, que en realidad fue de Helguera en propia puerta, en el minuto 93 y que era el 2-3, motivó ríos de tinta en la prensa culé. ¿Victimismo? Siempre estuvo en la acera azulgrana, hasta que llegó el Villarato. Yo también hubiera aplaudido a Ronaldinho cuando este se exhibió en el 0-3 de 2006. Destrozó a Sergio Ramos. Pobre brasileño al que perdió la ¿mala? vida. Al Madrid le faltó mala leche en el 4-1 del pasillo. Si llega a saber lo que ocurriría año siguiente... 2-6. Al enemigo, en el campo, ni agua. Si le puedes golear, a por ello, que ellos lo harán cuando puedan. Y para el de esta noche, soy moderadamente optmista. El Madrid está mejor y, sobre todo, tiene ese punto, de hambre llaman hoy en día, del que carece un Barça que se ha "hinchado" a ganar más que toda su historia en los últimos tres años. Que gane el mejor... y que este vista de blanco.
P.D. Si puede ser que no sufra mucho, pero ya sé que eso es mucho pedir.

miércoles, 13 de julio de 2011

...Y A NUESTRA DERECHA, ¡DON SANTIAGO BERNABÉU!


Al Real Madrid le cerraron por primera vez en su trayectoria el estadio por el tristemente célebre episodio del "Loco del Bernabéu", aquel ultra sur, quien con un pasamontañas del Madrid, se tiró al campo acabado el partido de ida de Copa de Europa entre el equipo blanco y el Bayern Munich, semifinales partido de ida. El austriaco Linnemayer no estuvo bien, escamoteando un claro penalti a Santillana, y por la colleja del individuo, la UEFA le metió dos partidos fuera de Chamartín, que cumpliría al inicio de la Copa de Europa 1.976-77. La primera eliminatoria fue contra el equipo polaco del Stal Mielec ¡en Valencia! ¿Se lo imaginan hoy en día? Y para la segunda eliminatoria, se escogió La Rosaleda para medirse al difícil Brujas. Era la noche del 20 de octubre del 76.

Hacía un viento del mil demonios. Íbamos en el "Cuatro Latas" de mi padre, éste, mi amigo Juani Pérez Martín y quien suscribe. Cuando llegamos a Málaga le pregunto a mi padre que a esas horas por donde estará el mítico don Santiago Bernabéu. Mi padre, José Moreno Pérez, el más grande madridista de la Axarquía, miró su reloj y dijo algo así como "pues debe estar camino del estadio". No habían pasado ni cinco minutos, cuando en un atasco monumental en pleno centro de Málaga, miro a mi derecha y veo, o parece que veo, cuan aparición mariana, la inconfudible efigie de don Santiago. ¡Papá, papá, ahí está Bernabéu! Juani "el del Faro" se quedó mudo, pegó su cabeza a la ventanilla mirando atónito al Mercedes que, efectivamente trasladaba al octogenario presidente al campo de fútbol malacitano. Mi padre, con esa espontaneidad que le caracterizaba, me dijo que abriera la ventanilla del copiloto, y empezó a hacerle gesto a Bernabéu y sus acompañantes, uno de ellos el gerente, don Antonio Calderón. Por fin, a pesar del ruido existente en la calle, le oyeron y aunque fuera casi inaudible, mi padre pudo, con ambos coches en paralelo, dirigirse al legendario dirigente y explicarle que se carteaba con él y el Madrid y que le deseaba lo mejor al Real Madrid. ¿Le escucharon? Yo creo que sí...y si no, ¿qué mas da? A todo esto, mientras Juani permanecía callado contemplando la increíble escena, yo no paraba de gritar ¡Hala Madrid, Hala Madrid! En fin, así conocimos al hombre que, junto a Di Stéfano, y muchos más, encumbró al equipo merengue a la cima del fútbol mundial. A todo esto, el partido fue malísimo, acabó 0-0 y Jensen falló un gol que me acordaré toda la vida. En la vuelta, el Madrid eliminado por 2-0. Pero, gracias a aquella casualidad, conocimos a don Santiago Bernabéu, el más grande. Lo nunca visto.

jueves, 19 de mayo de 2011

CUANDO INTENTÉ COLABORAR CON SANTILLANA PARA QUE GANARA EL TROFEO PICHICHI

JOSÉ MANUEL MORENO

Con el lío de los 38 o 39 goles de Cristiano Ronaldo me he acordado de cuando el que suscribe intentó sin éxito que el ariete del Real Madrid en los setenta, Carlos Santillana, empatara a tantos con el Pichichi a la postre, el delantero centro del entonces Atlético de Bilbao, Carlos Ruiz Herrero. Faltaba una jornada de la temporada 1974-75 y Carlos sacaba un gol al mejor rematador de cabeza de la historia y el madridismo y mi fidelidad al MARCA, al que ya estaba suscrito mi padre desde los sesenta (llegaba en carrillo de mano y al día siguiente) me hizo enviar una nota a una sección para los lectores que estaba en la penúltima página del diario de los maestros Antonio Valencia (mi padre no lo soportaba por su supuesto antimadridismo), Jesús Fragoso del Toro, Cronos, Belarmo o Manolo Alcántara en su simpar sección de Boxeo. Pues bien, a mis trece años argumenté que uno de los goles adjudicados por el diario a Carlos había sido en propia meta de un defensa de un equipo contrario. Pero en la respuesta, que venía en el mismo número, me quitaban la razón y para colmo de males, en la última jornada marcaba Carlos su 19º gol y se quedaba sin mojar Santillana en Gijón. Pero, al menos, lo intenté.

Quede claro que lo del PICHICHI siempre fue cosa del diario Marca y de sus cronistas, y mejor, ¿a quién se le ocurre otorgarle el gol en el disparo de Cristiano Ronaldo en San Sebastían que da en la espalda de Pepe al central? Pues solo a un árbitro. En fin, que cosas de estas pasaron siempre, aunque por entonces no hubieran tantos intereses ni tanta crispación en nuestro fútbol.

martes, 5 de abril de 2011

RONALDO, MI NIÑO JOSÉ MANUEL, EL PARTO Y LA FELICIDAD


Ronaldo Nazario Da Lima, Ronaldo, el auténtico, el fetén, el "gordito" como dicen ahora para diferenciarlo de Cristiano, siempre estará en la historia de mi vida personal y familiar. El parto de mi hijo José Manuel coincidió prácticamente con su fichaje por el Real Madrid. Estaba en la sala de partos, en maternidad, junto a mi esposa, Reme, esperando a que mi José Manuel por fin quisiera venir al mundo, después de 42 semanas de embarazo, y uno, madridista hasta los tuétanos, pendiente de la radio, a ver si se confirmaba el fichaje, que llevaban semanas negociando Moratti, presidente del Inter de Milán y Florentino Pérez. Mientras, en la sala de partos las cosas parecían torcerse: averías en aparatos, mareos de matronas, fallo en la epidural, en fin, una cosa de locos para un primerizo como yo, pero aún así me quedaba tiempo para tener los auriculares puestos y el Marca y el As en la mano esperando la fumata blanca. Me tuve que salir yo de primera línea de maternidad (iba al baño cada cinco minutos) y dejar a mi cuñada Inma, para que se acabaran los problemas y el niño por fin quisiera venir al mundo. A eso de las 5 de la tarde del 23 de agosto de 2002, me meto, pues había prometido a mi esposa a última hora que asistiría al parto, pese a mi aprensión, porque algo ásí no se lo puede uno perder, como por causas que no vienen al caso, me pasó con mi hija Alexsandra. Estuve junto a mi guapísima y abnegada mujer (la que es guapa, lo es hasta dando a luz) en el momento en el que mi José Manuel salió del vientre de mamá, y embobado y casi llorando, hasta me atreví a cortar el cordón umbilical, yo, el tío más manazas del mundo. Sin lugar a dudas, el MOMENTO de mi vida. Inolvidable. Lo más grande. Incomparable. Pues bien, emocionado me voy a casa a descansar y prepararme a volver al Hospital, cuando en Radio Marca, por fin, estaban hablando del fichaje de Ronaldo hecho realidad por el Madrid. Con la mano en el corazón, les digo que si existe la felicidad, eso fue lo que yo sentí, durante quince o veinte minutos. No me hubiera cambiado por nadie en el mundo. Levitaba. Lloraba mientras iba en el coche. Al ratito, no salgo de mi asombro, cuando compruebo que lo que emitía Radio Marca en el programa de Paco García Caridad era una grabación de unos horas antes, cuando se había dado por hecho el fichaje, pero que finalmente no se había consumado. Increíble. Seguía estando contento, José Manuel es lo más grande para mi de este mundo, pero me echaron agua al vino, si les soy sincero. Pasó una semana, el niño ya estaba en casa, estaba llena de gente que venía a visitar al niño...y a preguntar por el fichaje del nueve de Brasil. Era impresionante. Mi mujer estaba molesta, lógicamente, porque ella odia el fútbol, y le importaba un bledo, pero todo el mundo hablaba de lo mismo. Hasta que por fin el 31 de agosto, poco antes de las 00,00 horas, se dio la noticia de la fumata blanca. Ronaldo ya era madridista. Mi mujer aún se acuerda de aquello y no precisamente con alegría. Ni que decir tiene que la primera camiseta del niño fue la número 11 de Ronaldo de aquel primer año en el Madrid (el nueve era de Morientes), y el niño está inscrito en el Real Madrid desde que nació con su carnet de Madridista. Podré ser igual de feliz, cualquier minuto de cualquier hora de cualquier día, pero aquella sensación, aquella emoción del día 23 de agosto de 2002, con mi niño, hoy un precioso, listo y noble chaval de 8 añitos, más el "fichaje" del ansiado Ronie, nunca, repito, nunca, la olvidaré. Aunque mi nujer nunca llegue a entenderlo.

sábado, 2 de abril de 2011

19 AÑOS SIN JUANITO



Hoy se cumplen 19 años de la muerte de Juan Gómez "Juanito". Casi paisano, de Fuengirola, despuntó como un auténtico fenómeno en el Burgos, donde hizo partidos increíbles. Antonio Martínez Laredo, más madridista que Bernabéu lo malvendió al Madrid por 27 millones, cuando el Barça ofrecía hasta 50 millones. En el Madrid no todo fue un camino de rosas, ni siempre estuvo tan bien mirado por la afición como ahora quiere hacérsenos creer. Cuando fui por primera vez a Chamartín en 1980, los tres jugadores más criticados por la grada eran Juanito, Isidro y, adivinan quién, Vicente Del Bosque. Héctor del Mar, el gran narrador de la época, le bautizó como "Supersónico" y junto a grandes encuentros, alternó con grandes "cagadas" como la de Munich, entre otras. Era un extremo explosivo y goleador, y formó una delantera histórica junto a Santillana. En sus últimos tiempos en Madrid, y cuando ya no era titular indiscutible, con la llegada de la "Quinta del Buitre" sí se hizo ídolo de la afición blanca, con estampas como aquella salida del campo tras ser sustituido en el descuento del inolvidable Real Madrid 4; Borussia 0. Se tuvo que ir de su gran amor, el Real Madrid, por la infamia del pisotón a Matthaus. Vino al Málaga y se reconcilió con la afición malaguista, que siempre le puso al pie de los caballos cuando visitaba La Rosaleda de blanco. Su gol de vaselina al Madrid en 1989, conmigo en el campo junto a mi padre, fue espectacular. Pintaba para gran entrenador cuando una noche de abril de 1992, tras ver a su Madrid ganar por la mínima (2-1) al Torino, en la ida de las semifinales de Copa de la UEFA, se mató en accidente de tráfico a su vuelta a Mérida, donde entrenaba al equipo titular. Al día siguiente, hubo una manifestación multitudinaria en Vélez-Málaga contra la "Inseguridad Ciudadana" y no podía casi ni andar del pesar que tenía por la noticia. Juanito, minuto 7 en Chamartín: "Illa, Illa, Illa, Juanito Maravilla". Nunca te olvidaremos.
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