jueves, 19 de mayo de 2011

CUANDO INTENTÉ COLABORAR CON SANTILLANA PARA QUE GANARA EL TROFEO PICHICHI

JOSÉ MANUEL MORENO

Con el lío de los 38 o 39 goles de Cristiano Ronaldo me he acordado de cuando el que suscribe intentó sin éxito que el ariete del Real Madrid en los setenta, Carlos Santillana, empatara a tantos con el Pichichi a la postre, el delantero centro del entonces Atlético de Bilbao, Carlos Ruiz Herrero. Faltaba una jornada de la temporada 1974-75 y Carlos sacaba un gol al mejor rematador de cabeza de la historia y el madridismo y mi fidelidad al MARCA, al que ya estaba suscrito mi padre desde los sesenta (llegaba en carrillo de mano y al día siguiente) me hizo enviar una nota a una sección para los lectores que estaba en la penúltima página del diario de los maestros Antonio Valencia (mi padre no lo soportaba por su supuesto antimadridismo), Jesús Fragoso del Toro, Cronos, Belarmo o Manolo Alcántara en su simpar sección de Boxeo. Pues bien, a mis trece años argumenté que uno de los goles adjudicados por el diario a Carlos había sido en propia meta de un defensa de un equipo contrario. Pero en la respuesta, que venía en el mismo número, me quitaban la razón y para colmo de males, en la última jornada marcaba Carlos su 19º gol y se quedaba sin mojar Santillana en Gijón. Pero, al menos, lo intenté.

Quede claro que lo del PICHICHI siempre fue cosa del diario Marca y de sus cronistas, y mejor, ¿a quién se le ocurre otorgarle el gol en el disparo de Cristiano Ronaldo en San Sebastían que da en la espalda de Pepe al central? Pues solo a un árbitro. En fin, que cosas de estas pasaron siempre, aunque por entonces no hubieran tantos intereses ni tanta crispación en nuestro fútbol.

martes, 5 de abril de 2011

RONALDO, MI NIÑO JOSÉ MANUEL, EL PARTO Y LA FELICIDAD


Ronaldo Nazario Da Lima, Ronaldo, el auténtico, el fetén, el "gordito" como dicen ahora para diferenciarlo de Cristiano, siempre estará en la historia de mi vida personal y familiar. El parto de mi hijo José Manuel coincidió prácticamente con su fichaje por el Real Madrid. Estaba en la sala de partos, en maternidad, junto a mi esposa, Reme, esperando a que mi José Manuel por fin quisiera venir al mundo, después de 42 semanas de embarazo, y uno, madridista hasta los tuétanos, pendiente de la radio, a ver si se confirmaba el fichaje, que llevaban semanas negociando Moratti, presidente del Inter de Milán y Florentino Pérez. Mientras, en la sala de partos las cosas parecían torcerse: averías en aparatos, mareos de matronas, fallo en la epidural, en fin, una cosa de locos para un primerizo como yo, pero aún así me quedaba tiempo para tener los auriculares puestos y el Marca y el As en la mano esperando la fumata blanca. Me tuve que salir yo de primera línea de maternidad (iba al baño cada cinco minutos) y dejar a mi cuñada Inma, para que se acabaran los problemas y el niño por fin quisiera venir al mundo. A eso de las 5 de la tarde del 23 de agosto de 2002, me meto, pues había prometido a mi esposa a última hora que asistiría al parto, pese a mi aprensión, porque algo ásí no se lo puede uno perder, como por causas que no vienen al caso, me pasó con mi hija Alexsandra. Estuve junto a mi guapísima y abnegada mujer (la que es guapa, lo es hasta dando a luz) en el momento en el que mi José Manuel salió del vientre de mamá, y embobado y casi llorando, hasta me atreví a cortar el cordón umbilical, yo, el tío más manazas del mundo. Sin lugar a dudas, el MOMENTO de mi vida. Inolvidable. Lo más grande. Incomparable. Pues bien, emocionado me voy a casa a descansar y prepararme a volver al Hospital, cuando en Radio Marca, por fin, estaban hablando del fichaje de Ronaldo hecho realidad por el Madrid. Con la mano en el corazón, les digo que si existe la felicidad, eso fue lo que yo sentí, durante quince o veinte minutos. No me hubiera cambiado por nadie en el mundo. Levitaba. Lloraba mientras iba en el coche. Al ratito, no salgo de mi asombro, cuando compruebo que lo que emitía Radio Marca en el programa de Paco García Caridad era una grabación de unos horas antes, cuando se había dado por hecho el fichaje, pero que finalmente no se había consumado. Increíble. Seguía estando contento, José Manuel es lo más grande para mi de este mundo, pero me echaron agua al vino, si les soy sincero. Pasó una semana, el niño ya estaba en casa, estaba llena de gente que venía a visitar al niño...y a preguntar por el fichaje del nueve de Brasil. Era impresionante. Mi mujer estaba molesta, lógicamente, porque ella odia el fútbol, y le importaba un bledo, pero todo el mundo hablaba de lo mismo. Hasta que por fin el 31 de agosto, poco antes de las 00,00 horas, se dio la noticia de la fumata blanca. Ronaldo ya era madridista. Mi mujer aún se acuerda de aquello y no precisamente con alegría. Ni que decir tiene que la primera camiseta del niño fue la número 11 de Ronaldo de aquel primer año en el Madrid (el nueve era de Morientes), y el niño está inscrito en el Real Madrid desde que nació con su carnet de Madridista. Podré ser igual de feliz, cualquier minuto de cualquier hora de cualquier día, pero aquella sensación, aquella emoción del día 23 de agosto de 2002, con mi niño, hoy un precioso, listo y noble chaval de 8 añitos, más el "fichaje" del ansiado Ronie, nunca, repito, nunca, la olvidaré. Aunque mi nujer nunca llegue a entenderlo.

sábado, 2 de abril de 2011

19 AÑOS SIN JUANITO



Hoy se cumplen 19 años de la muerte de Juan Gómez "Juanito". Casi paisano, de Fuengirola, despuntó como un auténtico fenómeno en el Burgos, donde hizo partidos increíbles. Antonio Martínez Laredo, más madridista que Bernabéu lo malvendió al Madrid por 27 millones, cuando el Barça ofrecía hasta 50 millones. En el Madrid no todo fue un camino de rosas, ni siempre estuvo tan bien mirado por la afición como ahora quiere hacérsenos creer. Cuando fui por primera vez a Chamartín en 1980, los tres jugadores más criticados por la grada eran Juanito, Isidro y, adivinan quién, Vicente Del Bosque. Héctor del Mar, el gran narrador de la época, le bautizó como "Supersónico" y junto a grandes encuentros, alternó con grandes "cagadas" como la de Munich, entre otras. Era un extremo explosivo y goleador, y formó una delantera histórica junto a Santillana. En sus últimos tiempos en Madrid, y cuando ya no era titular indiscutible, con la llegada de la "Quinta del Buitre" sí se hizo ídolo de la afición blanca, con estampas como aquella salida del campo tras ser sustituido en el descuento del inolvidable Real Madrid 4; Borussia 0. Se tuvo que ir de su gran amor, el Real Madrid, por la infamia del pisotón a Matthaus. Vino al Málaga y se reconcilió con la afición malaguista, que siempre le puso al pie de los caballos cuando visitaba La Rosaleda de blanco. Su gol de vaselina al Madrid en 1989, conmigo en el campo junto a mi padre, fue espectacular. Pintaba para gran entrenador cuando una noche de abril de 1992, tras ver a su Madrid ganar por la mínima (2-1) al Torino, en la ida de las semifinales de Copa de la UEFA, se mató en accidente de tráfico a su vuelta a Mérida, donde entrenaba al equipo titular. Al día siguiente, hubo una manifestación multitudinaria en Vélez-Málaga contra la "Inseguridad Ciudadana" y no podía casi ni andar del pesar que tenía por la noticia. Juanito, minuto 7 en Chamartín: "Illa, Illa, Illa, Juanito Maravilla". Nunca te olvidaremos.

martes, 22 de marzo de 2011

FERNÁNDEZ TRIGO: MURIÓ EL HOMBRE DE LA TRANSICIÓN EN EL REAL MADRID


Ha muerto don Manuel Fernández Trigo. Este hombre que durante 20 años fue gerente del Real Madrid, fue periodista en su tierra gallega especializado en baloncesto, y en sus primeros años estuvo al lado de don Antonio Calderón, el gerente por antonomasia que le hacía el trabajo "sucio" junto a Agustín Domínguez y Raimundo Saporta al gran patriaca, don Santiago Bernabéu. Fernández Trigo es el exponente de una época en la que el Madrid pasó de ser punta de lanza y vanguardia en el mundo a convertirse en un club con una organización totalmente obsoleta. Un ejemplo: cuando fui a ver el Real Madrid-Deportivo de la temporada 1994-95 en la que el Madrid de Valdano se proclamó campeón de Liga, unas horas antes del encuentro me dirigí a lo que era entonces Sala de Trofeos. Para mi sorpresa y decepción, cualquiera, y yo mismo, podía coger con sus manos casi cualquier trofeo o copa, con excepción de las por entonces seis Copas de Europa. Mi gozo, en un pozo. El Madrid ya no era lo que siempre fue. Otro ejemplo: la Ciudad Deportiva y su famosa Pista de Hielo, lo más de lo más cuando se inauguró estaba hecha una porquería. Con Florentino Pérez, tan discutible en el plano deportivo por desgracia, el club se transformó, gracias a los más de 80.000 millones de pesetas por la antigua Ciudad Deportiva, en el club más y mejor organizado, con unas instalaciones absolutamente envidiadas y envidiables. Fernández Trigo se fue, pero con una pensión vitalicia de muchos miles de euros mensuales, dicen las malas lenguas, para que no levantara las alfombras de las muchas vergüenzas que vio o protagonizó en sus últimos años, con Lorenzo Sanz de presidente.

martes, 15 de marzo de 2011

JOSÉ MARÍA GARCÍA: NI UN BUEN ACTO Y SÍ MUCHAS MALAS PALABRAS


Me quedé dormido durante años escuchando a José María García. Mi padre, por la mañana, me quitaba la radio encendida. Eran los tiempos del "Pablo, Pablito, Pablete" o los anteriores de insultos al mejor presidente de la historia: don Santiago Bernabéu. García, alias "Butano", para él "Supergarcía", fue y recalco el tiempo del verbo, fue un magnífico periodista, pero es, y recalco el tiempo del verbo, una muy mala persona. Basó sus fuentes de información en comportamientos absolutamente mafiosos y el trato con sus "súbditos" era absolutamente despótico. Preguenten, pregunten...Él quiso ser el niño en el bautizo o el muerto en el entierro. La gente se hartó de él, vimos en la persona de José Ramón de la Morena otra forma más divertida de oir radio. Y lo tumbó. Hoy día Joserra no es lo que era, pero estamos hablando de García, sigue jodiendo la vida a todo el mundo. Nadie vale nada salvo él, claro. Y Aznar fue un presidente malísimoooo. ¿Por qué? Porque no fraguó lo que él quería: un gran Imperio Mediático que le hiciera frente a su odiada Prisa. Pero fracasó aquel intento, y nunca se lo perdonará al del bigote. Siempre quiso mangonear el Madrid. Mientras los presidentes (De Carlos, Mendoza) le rindieron pleitesía y le dieron privilegios, mucho jabón. Cuando no se lo permitieron, leña al mono y a ir a por la persona hasta hundirla. Algunos ya están muertos como "Pedrusquito" Roca, el pobre presidente de la Federación Española con el que no tenía carta blanca en el ente federativo. Y, eso sí, el inepto Villar: el mejor y más honrado presidente de la historia. Con lo que ha robado de dinero y con lo que han robado sus árbitros, hubiera armado una Guerra Civil en sus buenos años. Que pasaron. Y vuelvo a utilizar el pasado. García, eres mala gente, me alegro que te recuperaras del cáncer, pero me alegro aún más que nadie, a estas alturas, te haga ni el más mínimo caso. ERES HISTORIA.

viernes, 25 de febrero de 2011

MIGUEL INDURÁIN, MÁS GRANDE COMO PERSONA QUE COMO CICLISTA




JOSÉ MANUEL MORENO.

He oído desde siempre que las grandes personas, los que de verdad llegan a lo más alto en sus profesiones o especialidades son las personas más humildes y menos engreídas. Esto, naturalmente, no se cumple en todos los casos, pero sí que es palabra de Dios en el caso del deportista más grande de todos los tiempos en España, don Miguel Induráin. Con motivo de mi trabajo en la televisión local Velevisa de Vélez-Málaga, el año 1994 me fui para el hotel en el que se encontraban casi todos los equipos participantes en la Ruta del Sol o Vuelta a Andalucía. Allí entrevisté a grandes de este deporte como Marino Lejarreta, Manolo Saiz, Maximino Pérez, etc, pero mi obsesión era Induráin. Pasaban las horas y no aparecía. Me dicen que su equipo está cenando. El compañero que estaba conmigo de cámara hacía horas que quería irse para Vélez. Lógico. Pero le convencí como pude. Y, al final, tras cinco horas de espera, apareció él. Mi compi, por error, me decía que tirara por su hermano Prudencio, son parecidísimos, pero yo tenía la mirada clavada en Miguelón. Lo abordé balbuceante, pero tras un breve intercambio de palabras, no hizo falta mucho para convencerle que se quedara unos minutos con nosotros para una entrevista. A todo esto, en Vélevisa no sabían nada de dónde nos encontrábamos. No era época de móviles, ni tampoco tuve la precaución de llamar, con lo obsesionado que me encontraba en entrevistar al por entonces tres veces ganador del Tour de Francia. Total, que mi compañero Paco sacó un foco, nos sentamos en unas sillas con una mesita de la terraza del hotel nerjeño en que nos encontrábamos y le hice al fin la entrevista. Él, con una paciencia infinita, yo, con unos nervios, que hizo que mis primeras palabras fueran casi inaudibles. Me templé un poco y estuvimos como diez minutos conversando. Parecía un sueño. Yo, allí, con el mejor ciclista del mundo. Terminó la entrevista, se lo agradecí como es natural, y la verdad es que si la felicidad existe, aquello debía ser lo más parecico. Llegamos cerca de las diez de la noche a Vélez, y nos encontramos a una empresa poco menos que en pie de guerra. Habían llamado a mi hermana Ana Mari, preocupados, que allí estaba esperándome, y al Hospital Comarcal, por si nos había ocurrido algo. Una vez deshecho el entuerto, mis jefes se pusieron casi más contentos y orgullosos que yo, y la entrevista se emitió esa misma noche.

Pero ahí no acaba mi historia con el gran corredor navarro. En el 96, volví a hacerlo, pero esta vez, me agencié un mes antes de la Vuelta a Andalucía, el teléfono de Eusebo Unzué, que desde el primer momento se mostró receptivo a no poner el más mínimo problema para que lo entrevistara. Esta vez, con "cita previa" y sin sustos para nadie. Terminó la etapa. Me fui, sin decir ni mu a los compañeros de la información de Vélez, que luego me dijeron que algo se olieron. Llegamos al Parador de Turismo de Nerja, y enseguida apareció Unzué. Charlamos amigablemente, y como anécdota, sabiendo de su amor a los colores blancos, le regalé un llavero con la efigie de Fernando Hierro, lo cual agradeció, aunque él no era partidario de proclamar su madridismo en público, teniendo un hermano jugando en el Barcelona. Me dijo que a las siete bajaría de la habitación Miguel. A las siete en punto lo vi aparecer, con un pañuelo en la mano, porque según me dijo, en cuanto nos saludamos con sencillez y como si nos conociéramos de toda la vida, estaba algo resfriado. Hablamos casi un cuarto de hora, esta vez yo con los nervios más templados. Al finalizar la entrevista, me encontaba tan agradecido que eché mano de mi cartera. Le pregunté: ¿Eres creyente? Al responderme afirmativamente, le entregué un calendario de bolsillo con mi Ecce-Homo, del que uno era entonces el Hermano Mayor. Lo miró, se lo quedó y yo acabé con un sabor de boca entre el deber cumplido y la incredulidad ante la sencillez y humildad de aquel tipo. La segunda entrevista fue muy comentada en todo Vélez-Málaga y de nuevo se puede decir que "triunfé". Esta vez, sin improvisación ni llamadas a hospitales. Esta vez, con tranquilidad y para mi solito. Otro día les contaré otras historias de otras entrevistas con gente también muy importantes del deporte, la política o del celuloide, aunque casi ninguno con la humanidad del gran Miguel Induráin. Que le vaya bien en la vida.

lunes, 7 de febrero de 2011

LOS MEJORES EQUIPOS QUE VI EN MI VIDA (DEL BRASIL DEL 70 AL "PEP TEAM")



El primer gran equipo que conocí fue probablemente, junto al Madrid de Di Stéfano, el mejor conjunto de la historia. Era yo muy pequeño pero tengo memoria de aquel lateral largo, Carlos Alberto, de un "Mauro Silva" como Clodoaldo y de los cinco "dieces" Jairzinho, Gerson (el cerebro), Tostao, Pele y Rivelinho. Era, para entendernos el tiqui taca de ahora, aunque con el ritmo más pausado de la época. Rozaban la perfección. La semifinal Alemania-Italia del Mundial 1970 (4-3 en la prórroga para los azzurri) fue indudablemente uno de los partidos de la historia, con el kaiser Franz Beckenbauer, el jugador más elegante que nunca vi, jugando con un brazo en cabestrillo. La Alemania del 72 era una selección extraordinaria, a las órdenes de un magistral Günter Netzer, cuyo partido en Wembley en un Imglaterra-Alemania aún se recuerda en ambos países. En el 74, lo nunca visto: el fútbol total nacía de la mano de Marinus Michels en el banquillo y de Johan Cruyff de director de orquesta sobre el campo. Dos laterales extraordinarios como Suurbier y Krol, un centro del campo de seda con Haan, Mühren y la fuerza de Neeskens y una delantera con Johny Rep, Cruyff y Rensenbrink.

Algo extraordinario basado en el no menos impresionante Ajax que ganó tres Copas de Europa consecutivas. El Borussia de Moënchengladbach de mediados de los setenta fue uno de los equipos alemanes que mejor fútbol han desarrollado, aunque no ganaran la "orejona". Practicaban un fútbol fluido y técnico como después no se ha visto en el país teutón.

La fuerza la ponía Uli Stielike, que con Danner y Wimmer formaban un centro del campo poderosísimo. En la delantera, fantasía a raudales con Jensen y Simonsen y un "killer" como Jupp Heynckes. El Brasil del 82 fue otro equipazo sin premio, pero dio igual, nos hizo disfrutar de lo lindo con en mejor medio campo de la historia: Falçao, Toninho Cerezo, el "Pelé Blanco" Zico y el gigante de pies diminutos Sócrates. Qué lastima que les faltara un ariete que acompañara debidamente al potentísimo Eder en la delantera. El partido que perdieron contra Italia 3-2 en Sarriá, imperdible para cualquier aficionado.

El siguiente equipo extraordinario fue un equipo de autor: el Milan de Arrigo Sacchi, otro revolucinario del fútbol, que inventó el nuevo orden mundial, jugando desde atrás hacia delante, con un Baresi al que convirtió en su continuidad en el equipo, una línea del fuera de juego perfecta y adelante dos fieras como Gullit y Van Basten, una pareja de futbolistas de otro planeta. El Real Madrid de la "Quinta del Buitre" era buenísimo pero no podía con aquel equipo y con aquel sistema táctico. Y llegó el Barça del Dream Team. Tan maravilloso como irregular, con figuras como Ronald Koeman, posiblemente el mejor lanzador de faltas, junto a Puskas, de la historia, más los Bakero, la magia de Laudrup y la percusión de Stoichkov y Romario, aquel jugador de dibujos animados, como bautizó genialmente Jorge Valdano. El Madrid de los "galácticos" fue muy bueno, pero le sobró la marcha o destitución del Marqués de Del Bosque. Zidane era un fuera de serie, como el "gordito" Ronaldo, el incombustible Raúl y Luis Figo pero a aquel equipazo le faltó regularidad y una plantilla más amplia. ...Hasta llegar al Barça de Guardiola, que llegó al equipo de su alma y de su vida casi de rebote tras no poder contratar Laporta a Mourinho y al que los propios seguidores azulgrana auguraban dos "telediarios". Un caso único en la historia del fútbol mundial. Seis títulos en 2009. Aunque el Inter casi lo igualase en cuanto a resultados al año siguiente, el Pep Team es la perfección del tiqui taca, con una defensa y una eficacia fuera de lo normal. Ha mejorado al mismo equipo pero con Frank Rijkaard en el banquillo. Es un equipo sin tope, aunque el Real Madrid, por su genética, siempre le podrá dar algún que otro digusto, pues también posee una gran plantilla y un fútbol vertical y vertiginoso.

Lo mejor, que el duelo entre los dos mejores del mundo: Messi y Cristiano, están en nuestra Liga, como muchos de los que he nombrado en esta relación imcompleta, en la que no están todos los que son, pero sí son todos los que están...equipos que han hecho época.
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